"El poder tiene límite": Los 5 cambios que necesita la política exterior de EE.UU.
La élite política estadounidense debe reconocer que sus métodos para "ayudar" a los pueblos supuestamente reprimidos han fracasado muchas más veces de las que han tenido éxito, sostienen expertos.
El problema más grande de la élite responsable de la política
exterior de EE.UU. y los planes a menudo ilógicos e ineficaces que apoya
se halla en una visión del mundo insostenible y defectuosa, afirma el
exoficial del Ejército estadounidense, analista en seguridad nacional y
política exterior, Daniel L. Davis, en su artículo publicado en el
portal 'National Interest'.
"Muchos
tanto en la derecha como en la izquierda en EE.UU. creen que el país
tiene la obligación y la responsabilidad de ayudar a los que quieren
tener democracia. Hay algunos problemas importantes con esta creencia",
afirma el experto. Sobre todo, de acuerdo con Davis, es la misma
definición de la palabra 'democracia', que no siempre representa la
libertad al estilo americano.
El analista pone como ejemplo la
llamada "liberación" del pueblo de Afganistán, de Irak de Saddam
Hussein, después de Libia de Muammar Gaddafi y el apoyo a la primavera
árabe. Y ahora, Washington pretende implementar la misma técnica en
Siria e Irán. Sin embargo, ni uno solo de los países 'liberados' vive
mejor hoy que antes, señala Davis. Al contrario, sus condiciones son
rotundamente en peores.
Cambios obligatorios
El experto afirma que los
estadounidenses tienen que hacer frente a esta desagradable realidad y
entender que es obligatorio hacer cambios en la política exterior del
país.
En primer lugar, según Davis, la elite de la política
exterior "debe reconocer que EE.UU. no es un mago", y aceptar que "a
veces nuestros deseos no se pueden cumplir en la realidad, el poder
tiene límites".
"En segundo lugar, es necesario que haya un
humilde reconocimiento de que nuestros métodos elegidos para ayudar han
fracasado muchas más veces de las que han tenido éxito; nadie se
beneficia si nuestra táctica en última instancia empeora las
condiciones", señala.
En tercer lugar, de acuerdo con el analista,
la elite de la política exterior debe estar dispuesta a aceptar que la
voluntad de las personas en otros países "a veces se manifiesta en
formas que encontramos difícil de aceptar", pero, sin embargo, "deben
tener derecho de seguirlas".
En cuarto lugar, hay que restablecer la diplomacia y devolver a la
fuerza militar un papel subordinado en el manejo de las relaciones
exteriores; tenemos actualmente una adicción nada saludable al uso de la
fuerza letal para seguir nuestro camino, opina Davis.
En quinto
lugar, es necesario reorientar las fuerzas armadas del país, cuyo
propósito principal ahora es intervenir y ocupar otras naciones, a uno
diseñado para garantizar la seguridad de la patria estadounidense, su
espacio aéreo, su ciberespacio y las regiones costeras.
"Nuestro
poder militar ha sido severamente debilitado en las últimas décadas por
su degradación en el servicio de ocupación y lucha de contrainsurgencia
sin fin. Como consecuencia la seguridad de EE.UU. es más débil. Hay que
devolver el foco principal del Departamento de Defensa para
contrarrestar las amenazas existenciales, manteniendo al mismo tiempo un
fuerte enfoque secundario en la lucha contra las amenazas terroristas",
concluyó el experto.


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